Madrinas

Pedro, padrino de lactancia

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La figura de la madrina de lactancia es una madre con experiencia en LM que ha pasado por el taller, ha crecido, se ha empoderado y presta todo su apoyo a una futura mamá embarazada. La acompaña desde los últimos mese de gestación y en los primeros días de su nueva maternidad. La apoya, sostiene, la ayuda, siempre está disponible…

Han nacido grandes amistades de una relación madrina de lactancia-ahijada como os contamos en el apartado “Madrinas de lactancia”. Hoy queremos añadir una nueva historia, con unos protagonistas muy singulares.  Se trata de un padrino, de un padre formado en taller, que ha acompañado a su mujer y a su hijo Pedro desde el primer minuto de vida. Pedro ha sido el mejor padrino que podía tener MªÁngeles, su mujer.

Os dejo con el relato que ellos han escrito para compartir con todos vosotr@s.

09/11/2010
Hola soy Mª Ángeles mama de Pedro que justo hoy, hace una año.
Ya el primer día que fuimos al taller de lactancia de Benimámet, cuando aun estábamos esperando a nuestro retoño empecé a oír hablar de la palabra “madrina”. Carmen María, nuestra magnifica matrona, comentó la importancia de las madrinas en los talleres de lactancia, en ese momento me pareció un término precioso, una persona cercana que siempre te acompaña, con la que siempre puedes contar, pendiente de tus necesidades, de tus inquietudes, era un lujo poder contar con alguien así durante el embarazo, la lactancia y crianza de mi hijo.
Pasó el tiempo y para mi todas las mamas del taller eran mis madrinas, cada una de ellas me aportaba algo especial, cada día que asistíamos aprendíamos algo nuevo a la vez que  nos cargábamos de la energía que se desprende en el taller, así que, no me pude decidir por ninguna, y tampoco sentía esa necesidad.
Hasta que un día y gracias a que me nombraron madrina (muchísimas gracias Natalia), me puse a reflexionar sobre el tema, entonces entendí por qué no había tenido esa necesidad de encontrar a alguien que me cuidara de esa forma especial que cuidan las madrinas, ese alguien, lo tenia todos los días con nosotros, pendiente de todo lo que nos pasara, asistiendo con nosotros tanto a las clases prenatales como  al taller, apoyándonos en todas las decisiones e involucrado como nadie tanto en el embarazo como en la lactancia y crianza, ese alguien es el papa de nuestro hijo, mi compañero incondicional, mi mejor amigo, él me acompaña en la maravillosa aventura de la crianza porque ha entendido como nadie nuestras necesidades e inquietudes y ha sabido comprenderme y escucharme, él era el mejor padrino que jamás hubiera podido tener y sentí la necesidad de nombrarlo como tal.
Hola soy Pedro el papá, y quiero deciros a tod@s  que el asistir al taller de lactancia y a las clases prenatales, conoceros, escuchaos y compartir conocimientos, dudas, deseos temores y esperanzas ha hecho de mí una mejor persona, y además me ha dado las herramientas para que el viaje más importante de mi vida, la paternidad, haya llegado a buen puerto.
He aprendido a entender las necesidades de mi hijo, quiero verlo feliz, quiero verlo crecer, quiero verlo jugar, quiero verlo aprender, quiero verlo…
He aprendido a entender las ilusiones y necesidades de mi mujer, la importancia de un beso, la terapia de un abrazo, la energía de una caricia. He aprendido que lo más maravilloso de este mundo es la sonrisa de mi hijo, nada me llena más. He aprendido que él lo es todo para mí, y que yo soy necesario para él; he aprendido que todo el esfuerzo, todo el sueño pasado, todo el cansancio acumulado se cura con una mirada suya, he aprendido que no existe un reconstituyente mejor que los ojos de tu hijo. Alguien dijo una vez que cuando tu hijo te coge un dedo por primera vez te tiene atrapado para el resto de tu vida, Pedro ya me ha atrapado, el taller también me ha atrapado y sólo puedo decir, gracias, gracias por todo lo que me habéis dado.09/11/2010

Hola soy Mª Ángeles mama de Pedro que justo hoy, 9 de noviembre, hace una año.

El primer día que fuimos al taller de lactancia de Benimámet, cuando aun estábamos esperando a nuestro retoño, empecé a oír hablar de la palabra “madrina”. Carmen María, nuestra magnifica matrona, comentó la importancia de las madrinas en los talleres de lactancia. En ese momento me pareció un término precioso, una persona cercana que siempre te acompaña, con la que siempre puedes contar, pendiente de tus necesidades, de tus inquietudes, era un lujo poder contar con alguien así durante el embarazo, la lactancia y crianza de mi hijo.

Pasó el tiempo y para mi todas las mamas del taller eran mis madrinas, cada una de ellas me aportaba algo especial, cada día que asistíamos aprendíamos algo nuevo a la vez que  nos cargábamos de la energía que se desprende en el taller. Así que, no me pude decidir por ninguna, y tampoco sentía esa necesidad.

Hasta que un día y gracias a que me nombraron madrina (muchísimas gracias Natalia), me puse a reflexionar sobre el tema. Entonces entendí por qué no había tenido esa necesidad de encontrar a alguien que me cuidara de esa forma especial que cuidan las madrinas. Ese alguien, lo tenía todos los días con nosotros, pendiente de todo lo que nos pasara, asistiendo con nosotros tanto a las clases prenatales como al taller, apoyándonos en todas las decisiones e involucrado como nadie tanto en el embarazo como en la lactancia y crianza.

Ese alguien es el papá de nuestro hijo, mi compañero incondicional, mi mejor amigo, él me acompaña en la maravillosa aventura de la crianza porque ha entendido como nadie nuestras necesidades e inquietudes y ha sabido comprenderme y escucharme. Él era el mejor padrino que jamás hubiera podido tener y sentí la necesidad de nombrarlo como tal.


Hola soy Pedro, el papá, y quiero deciros a tod@s  que el asistir al taller de lactancia y a las clases prenatales, conoceros, escuchaos y compartir conocimientos, dudas, deseos, temores y esperanzas, ha hecho de mí una mejor persona y, además, me ha dado las herramientas para que el viaje más importante de mi vida, la paternidad, haya llegado a buen puerto.

He aprendido a entender las necesidades de mi hijo, quiero verlo feliz, quiero verlo crecer, quiero verlo jugar, quiero verlo aprender, quiero verlo…

He aprendido a entender las ilusiones y necesidades de mi mujer, la importancia de un beso, la terapia de un abrazo, la energía de una caricia. He aprendido que lo más maravilloso de este mundo es la sonrisa de mi hijo, nada me llena más. He aprendido que él lo es todo para mí, y que yo soy necesario para él; he aprendido que todo el esfuerzo, todo el sueño pasado, todo el cansancio acumulado se cura con una mirada suya, he aprendido que no existe un reconstituyente mejor que los ojos de tu hijo. Alguien dijo una vez que cuando tu hijo te coge un dedo por primera vez te tiene atrapado para el resto de tu vida. Pedro ya me ha atrapado, el taller también me ha atrapado y sólo puedo decir, gracias, gracias por todo lo que me habéis dado.


Nueva experiencia de Amadrinamiento

MADRINA: Inma (mami de una bebé de 10 meses)

AHIJADA: Leydy Joanna

Soy Inma, y soy mama de Vega que tiene ahora 10 meses. Voy al taller de lactancia de Benimamet desde que nació Vega (incluso acudí a alguna sesión estando embarazada). Actualmente, sigo acudiendo al taller tanto por apoyar a las mamis más “nuevas” como para las dudas que puedo tener (más de crianza ya que de lactancia). A pesar de que no he tenido problemas con la lactancia para mi el taller ha sido muy importante por el gran apoyo que me ha dado, bueno y tantas cosas que me ha aportado que podría escribir páginas enteras, pero ahora quería hablar de que me han hecho MADRINA. Hace cosa de un mes, en un taller Carmen María (nuestra maravillosa matrona) estaba comentando el tema de las madrinas, y de repente Leydy, que estaba sentada a mi lado, me dijo “yo quería pedirte que fueras mi madrina”. Uauh¡¡ que sorpresa me lleve¡ La verdad es que no me lo esperaba, pero obviamente, le conteste inmediatamente que sí. Me emocionó mucho el que una compañera me lo pidiera porque creo que es algo muy especial. No nos conocíamos mucho, pero desde entonces ya hemos quedado unas cuantas veces (además resulta que vivimos en la misma calle) y hablamos por teléfono. Este viernes tiene programada la cesárea (la peque viene de nalgas), así que ya está aquí. Yo estoy ya nerviosa de pensarlo!! Espero poder ayudarla en todo lo que esté en mi mano y sea (como está siendo por ahora) una experiencia maravillosa y gratificante.

Ya contaremos como nos va yendo.

Soy Leydy Joanna, estoy embarazada de ya 41 semanas y este viernes tengo programada una cesárea (la bebé está de nalgas). Acudo al taller de lactancia de Benimamet desde que estaba de 7 meses, porque Carmen María me comentó que me iría muy bien. Es mi primer bebe y no tenía experiencia y me parecía que podría apórtame conocimientos nuevos. Carmen María me comento otro día el tema del amadrinamiento y me pareció estupendo el poder tener una persona (además de las mamis del taller) más cercana y con un trato más personal que me echara una mano y a la que poder consultarle dudas. Además de que soy colombiana y aquí no tengo familia (aparte de mi marido) viviendo aquí. Por esta parte, me siento mucho más tranquila de poder contar con ella, ya que es una chica muy maja y estoy segura de que me podrá dar mucha seguridad y confianza.


Madrinas de lactancia

MADRINAS DE LACTANCIA

Puede ser madrina, aquella mamá cuyo bebé ya tiene varios meses, con lo que ha adquirido confianza y ha solucionado sus problemas. Cuantos más problemas ha vivido (por su propia experiencia o por vivirlos en los talleres) mejor.
La ahijada debe ser una mujer embarazada, normalmente hacia el final del embarazo, por aquello de tener una mayor motivación, pero podría serlo en cualquier mes de la gestación.

*La madrina sabe que debe mantener una relación con su ahijada, cuanto más contacto y relación mejor funcionará. Como mínimo debe llamarla tan pronto sepa que ha parido, y después cada 1, 2 o 3 días durante las primeras 2 o 3 semanas. Esto siempre está en función de cómo se desarrolla la maternidad. También tendrá que animarla a acudir al taller. Incluso a veces (cada caso es de una manera) ir a verla a casa para ver cómo amamanta.

*La ahijada, mantener también esa relación y llamar a su madrina tan pronto se presenta el parto o como mínimo nada más parir. Incluso si ella no puede, se puede encargar la pareja. Debe contar con su madrina ante cualquier duda o dificultad, y dejarse apoyar.

En la medida en que estas premisas se sigan el amadrinamiento y en consecuencia la lactancia funcionarán mejor.

Hay relaciones preciosas que han nacido de el amadrinamiento.